Hola a todos los lectores, les tengo en este blog una
información super para todos los amantes de la buena lectura, hablaremos de
temas como Sustantivos, adjetivos, adverbios, preposiciones, conjunciones, pronombres,
verbos y usos correctos de la “b”, “v”, “ll”,” y”,” s”,” c”,” z” y “h”. gracias
a esta materia personalmente me a ayuda a comprender mejor la forma tanto de hablar
correctamente en todo mi entorno y así poder ayudar a mis familiares he amigos a mejorar
las reglas ortográficas , profesionalmente nos ayuda a poder tener un dialecto
gramatical correcto, una escritura con muy buen entendimiento y un desarrollo
comprensible para así entregar un trabajo de calidad con toda la profesionalidad,
gracias a esta asignatura he podido comprender una infinidad de palabras, como
también sus significados y comprender sus aplicaciones.
En esta lección identificaremos 20 ejemplos gramaticales del siguiente
texto.
1. Sustantivos
2. Adjetivos
3. Adverbios
4.
Preposiciones
5. Conjunciones
6. Pronombres
7. Verbos.
8. Uso
correcto de la “b”, “v”, “ll”,” y”, ”s”, ”c”, ”z” y “h”
CAPÍTULO I LA FILOSOFÍA HERMÉTICA
“Los labios de la sabiduría permanecen cerrados, excepto para el oído capaz de comprender”
El
Kybalion Desde el antiguo
Egipto han venido las enseñanzas fundamentales y secretas que tan fuertemente han influido en los sistemas filosóficos de todas las razas y de
todos los pueblos, durante centurias
enteras. El Egipto,
la patria de las pirámides
y de la Esfinge, fue la cuna de la Sabiduría Secreta y de las doctrinas místicas.
Todas las naciones han
sacado las suyas de sus doctrinas esotéricas, La India, Persia, Caldea, Medea, China, Japón, Asiria,
la antigua Grecia y Roma, y otros no menos importantes
países, se aprovecharon libremente
de las doctrinas formuladas por los hierofantes y Maestros de la tierra de Isis, conocimientos que
sólo eran transmitidos a los que
estaban preparados para
participar de lo oculto.
Fue
también en el antiguo Egipto donde vivieron los tan grandes adeptos y Maestros que nadie después ha sobrepasado, y que rara vez han sido igualados en las centurias que han transcurrido desde los
tiempos del Gran Hermes.
El Egipto fue la residencia de la Gran Logia de las fraternidades místicas. Por las puertas de su templo entraron todos los neófitos que, convertidos más tarde en Adeptos, Hierofantes y
Maestros, se repartieron por todas partes, llevando consigo el precioso conocimiento que poseían
y deseando hacer partícipe de él a todo
aquel que estuviera preparado para recibirlo.
Ningún estudiante
de ocultismo puede dejar de reconocer
la gran deuda que tiene contraída
con aquellos venerables Maestros de Egipto.
Pero entre esos grandes maestros existió uno al que los
demás proclamaron “el
Maestro de los
Maestros”. Este hombre, si es que puede llamarse “hombre” a un ser semejante, vivió en
Egipto en la más remota
antigüedad y fue
reconocido bajo el
nombre de Hermes Trismegisto. Fue el padre de la sabiduría, el fundador de la astrología, el
descubridor de la alquimia. Los detalles de su vida se han perdido para la historia, debido al inmenso espacio de tiempo transcurrido desde
entonces. La fecha de
su nacimiento en Egipto, en su última encarnación en este planeta, no se conoce
ahora, pero se ha dicho que
fue contemporáneo de
las más antiguas dinastías de Egipto, mucho antes de Moisés. Las autoridades en la materia lo
creen contemporáneo de Abraham,
y en alguna de las tradiciones judías se llega a afirmar que Abraham obtuvo muchos de los
conocimientos que poseía del mismo Hermes.
Después de haber transcurrido muchos años desde su muerte (la
tradición afirma que vivió trescientos años), los egipcios lo deificaron e
hicieron de él uno de sus dioses, bajo el
nombre de Thoth. Años después los griegos hicieron también de él
otro de sus dioses y lo
llamaron “Hermes, el dios de la sabiduría”. Tanto los griegos como los egipcios reverenciaron su
memoria durante centurias
enteras, denominándole el “inspirado de los dioses”, y añadiéndole su antiguo nombre
“Trismegisto”, que
significa “tres veces grande”. Todos estos antiguos países lo adoraron, y su nombre era sinónimo de
“fuente de sabiduría”.0020
Aun en nuestros días usamos el término “hermético” en el sentido de “secreto”,
“reservado”, etc., y esto es debido a que los hermetistas habían siempre observado rigurosamente el secreto de sus
enseñanzas. Si bien
entonces no se conocía aquello de “no echar perlas a los cerdos”, ellos siguieron
su norma de
conducta especial que les
indicaba “dar leche a
los niños y carne a los hombres”,
cuyas máximas son familiares a todos los lectores de las escrituras bíblicas,
máximas que, por
otra parte, habían
sido ya usadas muchos
siglos antes de
la Era Cristiana.
Y esta política de diseminar cuidadosamente la verdad
ha caracterizado siempre a los hermetistas, aun en nuestros días. Las
enseñanzas herméticas
se encuentran en todos los
países y en todas las religiones, pero nunca identificada con un país en particular ni con
secta religiosa alguna. Esto es debido a la prédica que los antiguos instructores hicieron para
evitar que la Doctrina
Secreta se cristalizara en un credo. La sabiduría de esta medida salta a la vista de todos los
estudiantes de historia. El antiguo ocultismo de la India y la Persia degeneró y se perdieron sus
conocimientos, debido a que los instructores se habían convertido en sacerdotes y mezclaron la teología con
la filosofía, siendo su inmediata consecuencia que perdieron toda su sabiduría,
la que acabó por transformarse
en una cantidad inmensa de supersticiones religiosas, cultos, credos y dioses. Lo mismo pasó
con las enseñanzas
herméticas de los gnósticos cristianos, enseñanzas que se perdieron por el
tiempo de Constantino, quien mancilló
la filosofía mezclándola con la teología, y la iglesia cristiana perdió
entonces su verdadera esencia y
espíritu, viéndose obligada a andar a ciegas durante varios siglos, sin que
hasta ahora haya encontrado su camino, observándose actualmente que la iglesia cristiana está luchando nuevamente por
aproximarse a sus antiguas enseñanzas místicas.
Pero siempre han existido unas cuantas almas
que han conservado
viva la llama,
alimentándola cuidadosamente y
no permitiendo que se
extinguiera su luz. Y gracias a esos firmes
corazones y a esas mentes
de extraordinario desarrollo tenemos aún la verdad con nosotros. Mas no se encuentra en los libros. Ella ha sido transmitida
del Maestro al discípulo, del iniciado al neófito, de los labios a los oídos.
Si alguna vez se ha escrito algo sobre ella, su significado ha sido cuidadosamente velado
con términos de astrología y
alquimia, de tal manera que sólo los que poseían
la clave podían leerlo correctamente. Esto se hizo necesario a fin de evitar
las persecuciones de los teólogos de la Edad Media, quienes luchaban contra la Doctrina
Secreta a sangre y fuego. Aun en nuestros días nos es dable encontrar algunos
libros valiosos de filosofía Hermética,
pero la mayor parte se ha perdido. Sin embargo, la Filosofía Hermética es la
única clave maestra que
puede abrir las puertas a todas las enseñanzas ocultas.
En los primeros tiempos existió una compilación de ciertas doctrinas
herméticas que eran las
bases fundamentales de toda la Doctrina Secreta, y que habían sido, hasta
entonces, transmitidas del instructor al estudiante, compilación que fue
conocida bajo el nombre de El Kybalion, cuyo exacto significado se perdió
durante centenares de años. Sin
embargo, algunos que han recibido sus máximas de los labios a los oídos las comprenden
y las conocen. Sus preceptos no habían sido escritos nunca hasta ahora. Son,
simplemente, una serie de máximas y axiomas que
luego eran explicados y ampliados por los Iniciados. Estas enseñanzas
constituyen realmente los principios básicos de la “alquimia hermética”, la que, contrariamente a lo que se cree, está
basada en el dominio de las
fuerzas mentales, más bien que en el de los elementos materiales; en la
transmutación de
una clase de vibraciones mentales en otras, más bien que en el cambio de una
clase de metal en otro. La
leyenda acerca de la piedra filosofal, que convertía todos los metales en oro,
era una alegoría relativa a la Filosofía Hermética, alegoría que era
perfectamente comprendida por todos los discípulos del verdadero hermetismo.
En esta obrita invitamos a nuestros estudiantes a examinar las enseñanzas
herméticas, tal como fueron expuestas en El Kybalion, explicadas y ampliadas
por nosotros, humildes estudiantes de las mismas, que si bien llevamos el título de iniciados somos,
sin embargo, simples discípulos a los pies de Hermes, el Maestro. Transcribimos
aquí muchas de las máximas y
preceptos de El Kybalion, acompañadas por explicaciones y comentarios que creemos ayudarán a hacer más
fácilmente comprensible esas enseñanzas por los hombres modernos, especialmente teniendo en cuenta que el texto
original ha sido velado a propósito con términos obscuros y desconcertantes.
Las máximas originales, axiomas y preceptos de El Kybalion están
impresos con otro
tipo de letra. Esperamos que los
lectores de esta obra sacarán tanto provecho del estudio de sus páginas como lo
han sacado otros que han
pasado antes por
el mismo sendero que
conduce a la maestría desde
los tiempos de Hermes Trismegisto, el Maestro de los Maestros, el Tres Veces
Grande, hasta ahora.
Dice El Kybalion:
“Donde quiera que estén las huellas del Maestro,
allí los oídos del que
está pronto para recibir sus enseñanzas se abren de par en par.”
“Cuando el oído es capaz de oír, entonces vienen los labios que han de
llenarlos con sabiduría.”
De manera que, de acuerdo con lo indicado, este
libro sólo atraerá la atención de los que están preparados para recibirlo. Y recíprocamente, cuando el
estudiante esté preparado para recibir la verdad, entonces este libro llegará a él. El principio hermético de causa y
efecto, en su aspecto de “ley de
atracción”, llevará los oídos junto a los labios y el libro junto al discípulo.
(N.d.).
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